Mi lista de blogs

16 feb. 2015




En las siguientes diapositivas se muestran los trastornos músculo-esqueléticos derivados del trabajo y sus principales medidas preventivas.























11 feb. 2015

Ergonomía en el coche

Ergonomía en el coche: el post que tienes que leer si pasas muchas horas al volante


Cuando uno se pasa los días sentado al volante, haciendo kilómetros y kilómetros y, posiblemente, soportando la tensión que se genera en los atascos, o con una postura de conducción que es casi la perfecta, pero no llega a serlo, surgen los problemas. Y son problemas físicos, porque la falta de ergonomía al volante se traduce casi con un 100% de probabilidades en lumbalgias, dolores cervicales y malestar.
Hay que decir que estas lumbalgias y los problemas de espalda, en general, no son exclusivos de los transportistas y conductores profesionales. Cualquiera puede sufrir esas penalidades porque, básicamente, no encuentra la postura correcta, ni en el coche, ni en su trabajo o en su casa. Hay que pensar que la ergonomía en el coche está muy bien, pero si luego trabajamos ocho horas sentados frente a un ordenador con una postura perjudicial, con el coche no haremos sino empeorar la situación.
Si nos centramos solo en el coche, encontrar la posición de conducción perfecta es fundamental. Sobre esto hay mil y un tratados, pero cada persona debe encontrar la mejor posición posible para que el impacto sobre la espalda, y sobre la parte baja en concreto, sea el menor posible. Influirá, además, el estado de forma de la zona lumbar, si sufrimos de sobrepeso, o no, y también si mientras conducimos somos dados a cierto tipo de movimientos que no ayudan en nada. Por ejemplo, los fumadores se mueven constantemente en busca del cigarrillo, para utilizar el cenicero, etc.

Cómo mantener la postura perfecta para conducir

Lo primero es que hemos de ajustar la posición de conducción. Esto es algo que debemos hacer habitualmente, y sobre todo si alternamos el coche con nuestra pareja, o si alquilamos un coche. Encontrar la postura idónea es fundamental para no sufrir lumbalgia, o cualquier problema de espalda. Para hacer esto, debemos revisar y ajustar estos puntos esenciales:
  1. Nos sentamos con la espalda pegada al respaldo, y ocupando el ángulo entre respaldo y asiento. Regular el respaldo a la inclinación adecuada es importantísimo, y no debemos ir demasiado reclinados, ni demasiado erguidos.
  2. Seguidamente colocaremos el asiento a la distancia correcta de los pedales. Para esto tomamos como referencia el pedal de embrague, pues debemos ser capaces de pisarlo hasta el fondo y que nuestra rodilla se encuentra todavía un poco flexionada, jamás completamente estirada.
  3. Colocaremos el reposacabezas de forma que la parte superior del mismo coincida con la parte superior de nuestra cabeza, y lo más pegado posible a nuestra nuca, que no haya más de dos centímetros de separación.
  4. Colocamos el volante, tanto regulando su altura como regulando la distancia en profundidad. Para colocar el volante correctamente, debemos ser capaces de apoyar una muñeca en la parte superior del mismo, sin separar los dos hombros del respaldo del asiento. Así, en todo momento, tendremos los brazos algo flexionados.
  5. Ajustamos el cinturón de seguridad, tirando de la banda diagonal hacia arriba para ajustar la cadera.
De esta forma seremos capaces de mantener la espalda correctamente apoyada en todo el trayecto y gozaremos de una posición cómoda para realizar cualquier maniobra, ya sea accionando los pedales con comodidad, o moviendo el volante. Este movimiento debe ser fluído, sin cruzar los brazos y manteniendo en todo momento los brazos algo flexionados.
Mala PosturaMala postura al volante
Por ejemplo, para girar hacia la derecha empezaremos el movimiento con la mano derecha, tirando, y con la mano izquierda empujamos el volante. Cada mano no debería salirse de "su mitad" del volante, para no solo conducir con mayor comodidad y una mejor postura, sino para hacerlo con mayor seguridad.
Algunas pautas para evitar los dolores de espalda y cualquier molestia por una mala ergonomía sonno conducir más de 200 kilómetros sin parar, bajar del vehículo y "estirar las piernas", y no hacer otras actividades dentro del coche, como por ejemplo, fumar, ya que con eso lo que hacemos (aparte de ahumar el coche y perjudicar seriamente nuestra salud) es cambiar de postura y forzar la maquinaria.

No olvidemos la ergonomía en todas las actividades que hacemos a diario

Un error frecuente es pensar que el coche es lo peor para nuestra postura, y olvidar que mientras trabajamos en la oficina podemos estar manteniendo posturas atroces, igual que en casa, en nuestro sofá, o durmiendo plácidamente. La ergonomía no es algo que se restrinja a una sola actividad, sino que influye en todas, y en todas debemos cuidarla.
Aunque mantengamos posturas correctas en el trabajo y en el coche, basta coger en brazos a nuestro hijo en una postura forzada para provocar un dolor que puede ir a más. Por eso, a pesar de que aquí hablamos exclusivamente de coches, es conveniente recordar lo importante de dar cariño a la ergonomía en todo lo que hacemos en la vida cotidiana.

Riesgos y Medidas Preventivas por Oficios

http://www.insht.es/MusculoEsqueleticos/Contenidos/Documentos%20clave/estudios%20e%20informes/Varios/TMEoficios.pdf



En el siguiente tríptico se explica de forma visual como se debe uno

situar para manipular correctamente cargas.







http://www.icb.csic.es/fileadmin/formacionOfertas/ManipulacionDeCargas.pdf

10 feb. 2015

A continuación analizamos las 7 claves para hablar bien en público, un déficit que persiste en España.

¿Por qué hablo tan mal en público?

Los expertos señalan que en España existe un déficit en el manejo de la oratoria

Proponemos siete claves y varias pistas para mejorar esta destreza comunicativa




De sopetón: "Quiero que pronuncies unas palabras el día de mi boda". De recuerdo: "Sal a la pizarra". De hoy: "Tiene cinco minutos para hablarme de usted en esta entrevista de trabajo". Nervios. Estrés. Angustia. Y manos a la obra. Toda la vida ensayando delante del espejo y resulta que sirve para muy poco. Los expertos de oratoria consultados aseguran que delante del cristal no se puede estar atento a los movimientos del cuerpo, al tono de voz y al mensaje. Dicen que a la hora de preparar un discurso lo mejor es grabarse con el móvil y analizarse después. Dicen que nadie nace comunicador. Y dicen, incluso, que, con una buena formación, se logran abrir las enrevesadas puertas del empleo.
“En España tenemos mucho miedo al ridículo", observa Javier Bernad, profesor de comunicación de IE Business School. "En las escuelas de negocio, donde hay muchas nacionalidades, los españoles siempre son los más recatados". Bernad sostiene que, junto con el inglés y una titulación, hablar bien en público es fundamental para decantar la balanza a la hora de encontrar un trabajo. 
La distancia entre la universidad y la empresa ha sido objeto de estudio del Observatorio de Innovación en el Empleo, promovido por Adecco. Se trata de un informe en el que 19 grandes compañías, como Coca-Cola, BMW, Seur o Ikea, han detectado que existe un déficit en la preparación de los recién titulados en dos aspectos clave como son el conocimiento y las aptitudes comunicativas. Estas firmas consideran que los estudiantes tienen escasa formación en idiomas y pocas habilidades a la hora de negociar y comunicar. Los estudiantes, según este mismo análisis, creen que lo más importante para acceder a un empleo son los conocimientos específicos y relegan a un segundo plano destrezas como la oratoria o el trabajo en equipo.
"Existen jóvenes con una formación espectacular pero no se saben vender. Hay que insistir en que para completar un buen currículum hay que saber manejar técnicas de oratoria", señala Susana Sosa, directora del Servicio Adecco Profesional, una de las empresas líder en Recursos Humanos.
Para mejorar en esta disciplina, al margen de toda la información que podamos encontrar en la red, distintas universidades españolas y empresas han apostado por incluir cursos y másteres en su formación académica. En la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) se puede cursar la asignaturaExpresión Oral y Escrita de cuatro meses de duración por un precio de 500 euros. "Aquí reproducimos las fases de la retórica con el sistema de los sofistas griegos", expone LluisPastor, uno de los profesores del posgrado. Aunque se trata de una materia de la carrera de Comunicación, cualquiera puede matricularse y obtener una certificación. Si lo que prefiere es un tratamiento individual, en 2010 se creó La Fabrica de Discursos y por sus oficinas han pasado ya más de 2.000 personas. No existe una tarifa fija, cada usuario recibe un presupuesto en función de lo que solicite. En el último año, por ejemplo, el perfil que más visitó las instalaciones fue el de médicos, abogados y emprendedores. "La gente se ha dado cuenta ahora de que lo que diferencia el éxito y el fracaso es la buena venta personal", manifiesta Fran Carrillo, asesor de comunicación y director de la compañía. 
En el sistema educativo español no existen asignaturas obligatorias de oratoria. Ni siquiera en las facultades de periodismo, comunicación audiovisual y publicidad.“En las universidades se enseña a memorizar, a recitar y a no participar”, sostiene Yuri Morejón, de la consultora estadounidense Yescom Consulting. “Las materias de comunicación oral, independientemente de lo que se estudie, deberían ser obligatorias en todas las facultades”, señala Pastor, profesor de la UOC. Para ambos expertos resulta “incomprensible” que no se trabaje desde la escuela y añaden que la gran mayoría de los estudiantes son incapaces de explicar verbalmente lo que aprenden. "Lo más grave dentro de la Educación, en comparación con otros países de nuestro entorno, es que no existen exámenes orales", subraya el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí. "Hablar bien en público es básico: se necesita para el 89% de las profesiones", apuntala Mónica Pérez, autora de El secreto de Obama y directora de la Escuela Europea de Oratoria.
La situación en Estados Unidos es radicalmente opuesta. Entre los 14 y 18 años existe una materia voluntaria que se llama Public Speaking [Hablar en Público]. Para esta misma franja de edad, existe una liga de debate conocida comoSpeech and Debate en la que participan más de 130.000 estudiantes cada año. Después, en la universidad, existen asociaciones de larga trayectoria como la American Forensics Association, que promueve competiciones en todo el país. Y, por si fuera poco, las facultades pagan a jóvenes promesas del deporte cursos conocidos como Media Training[Formación en Medios de Comunicación]. Este entrenamiento consiste en enseñar dotes comunicativas a los alumnos para que sepan responder bien delante de las cámaras. “La mayoría de los estadounidenses tienen muy claro que cuando tienen un micrófono delante representan una marca, una imagen y unos valores”, subraya el asesor estadounidense.
La experiencia en las aulas de este consultor español, residente en Estados Unidos, recibe una nota de suspenso general. “Hasta las clases están mal diseñadas”, afirma. “Las sillas están pegadas y cualquier práctica que se quiera montar en el aula dificulta la dinámica". En este país, según todos los expertos consultados, existe un factor cultural muy arraigado que ralentiza el despegue de las clases de oratoria. Pronunciar bien el inglés y responder continuamente en clase son dos pequeños ejemplos de situaciones cotidianas que están mal vistas por gran parte de los alumnos, sostiene uno de los asesores.
Todos reconocen, sin embargo, que la situación en España está cambiando, pero la diferencia con Estados Unidos sigue siendo muy grande. “A comunicar se aprende comunicando y todo es cuestión de práctica. Pero es muy importante que se enseñe desde bien pequeños”, concluye el presidente del Club Internacional de Oratoria, Agustín Rosa.

Siete claves para hablar bien en público

1. Gestionar el tiempo. ¿Cuánto tiempo vamos a estar hablando? Esto es lo primero que debemos saber antes de planificar nuestro discurso. Se recomienda terminar antes de la hora pactada, nunca sobrepasarse. Hay que tener claro que lo importante no es contar todo sino contar lo más interesante.

2. Analizar tu auditorio en dos sentidos Lo primero: no es lo mismo hablar ante universitarios que ante empresarios. Conocer el perfil de los asistentes a la ponencia varía el enfoque de la alocución y nos ayuda a estar preparados ante posibles preguntas. Segundo: conocer el lugar. ¿Hace frío hace, hace calor?, ¿tengo micrófono de mano o hablaré a viva voz?, ¿las sillas de los asistentes son cómodas o incómodas, ¿hay Wifi o no?
3. Hablar con entusiasmo. El 80% del éxito de una buena charla es nuestra actitud. Sonreír, subir y bajar el tono, mostrar énfasis, mover las manos... El público recordará lo que el orador les hizo sentir. La memoria está enfocada a las sensaciones. 
4. ¿Qué tengo que llevar? El material tiene que ser un complemento. Es bueno poner vídeos y fotos. Las imágenes, al igual que las historias propias y las anécdotas, siempre se recuerdan mejor. Nota importante: todos los estudios afirman que a los 15 o 20 minutos el público desconecta. Ahí, por tanto, sería bueno introducir el material audiovisual. 
5. Mensaje directo, al grano. Arrancar con el “bueno pues” se considera casi un atentado en la oratoria. A la hora de plantear un discurso, con independencia de la duración, hay tres conceptos: anticipo la idea de mi mensaje, la desarrollo y la recapitulo. El público tiene que entender que hay un beneficio en escucharte. 
6. ¿Moverse o no moverse? Es muy importante el movimiento. No hay que estar sentado pero tampoco bailando. Con naturalidad, con dinamismo, sin pasarse y sin extremos. No hay un estilo especifico ni un comunicador ideal. En función del tema, modelo, o público todo cambia. 
7. Preparar y practicar, preparar y practicar. A comunicar se aprende comunicando. Y así se gana naturalidad, convicción, credibilidad y confianza.

El video nos explica los pasos a seguir, con imágenes y ejemplos, para levantar y transportar cargas.
Además hay imágenes curiosas de como no manipular cargas que seguro os van a sacar una sonrisa.