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14 dic. 2017

LA JUNTA FOMENTA ENTORNOS DE TRABAJO SALUDABLES Y EL CUIDADO DE LA ESPALDA EN EL EJIDO

Medio centenar de personas, entre técnicos de prevención, responsables de salud laboral y del área de Relaciones Humanas, profesionales del sector sanitario y público en general, han asistido esta mañana en El Ejido (Almería) a una jornada técnica sobre "Entorno laboral saludable y cuidado de espalda: una perspectiva integral", organizada por la Delegación Territorial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, a través de su Centro de Prevención de Riesgos Laborales, en colaboración con la mutua FREMAP y el Consorcio ejidense.

Los objetivos de esta actividad, llevada a cabo en el Aula de Formación de Personal del Ayuntamiento de El Ejido, han sido promover medidas técnicas y sanitarias para la prevención de lesiones de espalda, analizar el impacto beneficioso de un entorno laboral saludable, dar a conocer la metodología de implantación de programa de educación postural y ergonomía activa, exponer el programa de "Cuidado con la espalda" desarrollado por ergónomos y fisioterapeutas de FREMAP y presentar líneas de implantación de Ergonomía Activa en las diferentes áreas de la empresa.

La jornada ha contado como ponente con Elena García Rodríguez, fisioterapeuta y técnico superior de Prevención de Riesgos Laborales en Seguridad, Higiene y Ergonomía, quien tras una amplia labor como fisioterapeuta en rehabilitación ingresó en FREMAP como técnico de prevención. Su actividad profesional se ha centrado en la especialidad de Ergonomía, formando parte del equipo de investigación para la mejora de las condiciones ergonómicas en diferentes sectores. En su intervención de esta mañana, además de dar a conocer el origen de alcance del proyecto "Cuidado de espalda FREMAP" se ha referido a las estadísticas de sobreesfuerzos.

Trabajadores de Renfe denuncian "estrés térmico" en Atocha.

La compañía reconoce el problema que justifica por el diseño de la estación de Atocha que se remodeló en 1998.





 

Isabel Salvador | Madrid   25/06/2017



Estación de Atocha en Madrid por la que pasan a diario miles de personas. Cinco de la tarde cerca de los tornos de acceso a Cercanías, el termómetro marca 34 grados.
 
Una situación que se repite y que ha llevado a los delegados de prevención laboral a presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo. Una más. Es la primera de este verano pero en su archivo dicen, llevar acumuladas por el mismo motivo, otras muchas contra Renfe y Ferrovial, empresa subcontratada por Renfe.
 
Miguel Ángel Escolano, Francisco Moran y Alfredo Horcajada, delegados de UGT, recuerdan que la normativo establece que la temperatura debe oscilar entre los 15 y 27 grados como máximo, para actividades relajadas o de oficina, y de los 14 a los 24 para trabajos ligeros. "pero aquí, en Atocha, está claro que no se cumple".
 
Les da la razón el termómetro y los comentarios de los viajeros. Nada que ver con la sensación de confort que se nota, al bajar la pequeña rampa que comunica el hall central de Atocha y el acceso a Cercanías, con los accesos al AVE. "Esto solo demuestra que los viajeros del AVE tienen unos privilegios que los trabajadores y usuarios de Cercanías no tienen".
 
"El día a día se hace muy largo porque la temperatura prácticamente no varía desde que entras a las dos de la tarde, hasta que te vas a la diez de la noche, y eso que todavía estamos en junio".
 
Llevan años denunciando lo mismo en la Inspección de Trabajo, pero Renfe "se limita a pagar la sanción y se acabó el problema". Pero el calor se nota porque "subleva a la gente que han tenido algún problema y espera que se lo resolvamos". "Todo esto suma para que el personal se enfade más, pero no lo pagan con Renfe, lo paga contigo porque está delante".
 
Renfe reconoce el problema. Fuentes de la compañía argumentan que se debe al diseño de la estación, que se remodeló en 1988. Desde entonces, se han hecho algunos estudios para intentar mejorar la climatización, pero su altura lo hace inviable en la zona central, porque supondría un "coste inasumible para una empresa pública".
 
Pero a falta de una solución técnica, los trabajadores piden que al menos aumenten los relevos para que los trabajadores puedan descansar y "refrigerarse". El problema es que "también es imposible por la falta de personal".

No estamos todos, faltan los trabajadores muertos

           
          trabajadores

        Una de las cosas que más me admira de la sociedad española es la sensibilidad que hemos desarrollado hacia los accidentes y riesgos laborales, y muy especialmente para los trabajadores muertos. Hace ya tiempo que todos, instituciones, partidos, empresas, medios y ciudadanos dijimos "basta ya" y nos comprometimos a acabar con las muertes, los accidentes y enfermedades en el trabajo.

Este viernes se celebra (en otros países, que en España ya no hace falta) el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, y yo recuerdo con tristeza aquel tiempo, lejano y ya casi olvidado, en que vivíamos con indiferencia la siniestralidad laboral. Por aquel entonces morán cientos de trabajadores (nada menos que 607 en aquel remoto año 2016), y miles quedaban heridos o enfermaban, sin merecer apenas atención, ni provocar reacción. Lo sé, estremece recordar hoy a todos aquellos compañeros muertos sin respuesta.

Todo empezó a cambiar cuando los trabajadores decidimos plantarnos, gritar "ni un muerto más", y movilizarnos. Recuerdo con emoción los lemas de aquellos días ("Si tocan a un trabajador, nos tocan a todos", "No estamos todos, faltan los compañeros muertos"), los minutos de silencio y banderas a media asta por cada fallecido, los interminables debates en el Congreso, las tertulias televisivas monotemáticas, los famosos sensibilizando, los conciertos solidarios. Hasta los medios dejaron de usar el tecnicismo "siniestralidad" y empezaron a hablar de "violencia laboral", mientras en las manifestaciones gritábamos contra el "terrorismo patronal".

Aquella movilización consiguió, recuerden, que los distintos gobiernos tomasen medidas, al principio tímidas (prevención, formación), luego más contundentes por la presión social: refuerzo de inspecciones, endurecimiento penal, sanciones ejemplares a empresas incumplidoras, hasta llegar a la famosa "ley contra la violencia laboral" ... Los trabajadores no nos conformamos, la movilización fue a más, y los primeros señalamientos y boicots de consumo a las empresas obligaron a éstas a implicarse activamente.

Pero el gran cambio de produjo cuando los gobernantes, presionados por la ciudadanía, reconocieron que la precarización, temporalidad, abuso de subcontratación y pérdida de derechos laborales tenían relación con el aumento de accidentes desde 2012. Que un tercio de los muertos en 2016 lo fuera por infartos o derrames cerebrales debidos al estrés laboral causó gran conmoción en aquel tiempo, y facilitó un gran acuerdo político contra la precariedad, el esfuerzo de la negociación colectiva y la recuperación de derechos.

( El año pasado murieron 607 trabajadores. De ellos 86 por accidente de tráfico, el resto en su jornada laboral, 219 de ellos por infarto o derrame cerebral. Se estima que la cifra real de estos últimos es mucho mayor, por todos aquellos que fallecen fuera del trabajo aunque la causa se el estrés laboral. Algo similar ocurre con los fallecidos por cáncer, cuya vinculación al riesgo laboral es difícilmente demostrable).