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10 feb. 2018

Características para los distintos tipos de señales según el Real Decreto 485/1997.


En el RD 485/97 se establece unas características para los distintos tipos de señales, así establece para:

- Las señales luminosas que tengan un contraste adecuado con el entorno y sean de una intensidad que asegure la percepción sin deslumbrar. Cuando sean intermitentes deben llamar bien la atención y tener una duración que permita la identificación del mensaje.
- Las señales acústicas, deben sonar por encima del entorno, de forma que esté asegurada su percepción, y no deben ser utilizadas si el nivel sonoro es muy elevado, por supuesto hay que evitar la simultaneidad de la utilización de señales acústicas.
- Las comunicaciones verbales deben estar basadas en mensajes cortos, simples, y claros y todas las personas afectadas deben conocer el lenguaje utilizado.
- Las señales gestuales deben estar basadas en gestos codificados.

Un mando muy sofisticado, el volante de la fórmula 1.La evolución de los volantes en la F1.


A continuación se muestra un vídeo sobre cómo han ido evolucionando durante los años los volantes en la Fórmula 1, tanto desde el punto de vista de la tecnología como desde el punto de vista de la ergonomía acabando de forma que prácticamente todos los parámetros de configuración del monoplaza se pueden controlar desde el mismo.



5 feb. 2018

APRENDE A IDENTIFICAR LA BURSITIS.


Una bursa inflamada, eso es la bursitis. Una bursa es una “bolsa” o saco pequeño que contiene líquido deslizante y se sitúa entre dos superficies o tejidos que se mueven, para evitar rozamientos durante el gesto mecánico. Por su localización más habitual, hablaremos de las bursitis del talón, de la rodilla anterior o prepatelar, de la rodilla posterior o poplítea y de las bursitis de cadera. Cualquier situación que aumente la tensión en el tendón de Aquiles puede ser responsable, al igual que otros factores como el contrafuerte rígido o alto en la zapatilla o calzado de calle, de la inflamación de las bolsas serosas entre el hueso del talón (calcáneo) y su tendón (el Aquiles). 
A veces se forma debajo del talón y se inflama, dando dolor y tumefacción como si hubiese habido una contusión o golpe, y ello impide andar o calzar determinados zapatos. A la palpación, cuando se comprime la zona, puede sentirse una resistencia “esponjosa” a ambos lados del tendón. Lo más normal es que se sitúe en la bursa de detrás del talón que separa tendón y calcáneo. La parte trasera del talón es muy sensible al contacto, pero no se siente dolor cuando se contraen los músculos gemelos y sóleo (y, por tanto, su tendón de inserción que es el Aquiles) como sucede en la tendinitis. Si adoptamos posiciones forzadas, como ponernos en cuclillas, apenas duele (en las tendinitis el dolor es intenso en esta postura). 
La prevención es el mejor tratamiento. Así, podemos aliviar la presión sobre el tendón llevando zapatos sin parte posterior. Por este motivo algunos fabricantes de zapatillas hicieron modelos con la parte posterior abierta. E incluso algunos atletas optan por dar un corte al refuerzo de atrás de las zapatillas.
Otra medida interesante es ajustar los zapatos, por ejemplo podemos elevar el tacón. Ablandaremos el contorno del refuerzo con ayuda de alcohol y calor, con lo que evitaremos la presión excesiva contra el hueso calcáneo y el tendón de Aquiles.
Sobre la zona lesionada suele funcionar mejor el calor moderado que el frío (otra diferencia con la tendinitis, ya que en ésta hay que poner hielo) por ello se deberán aplicar cremas calientes de metilsalicilato, que pueden empapar una almohadilla o apósito a modo de tirita o emplasto.